Tratamiento de enfermedades en los arboles frutales.

Tratamiento de enfermedades en los arboles frutales.

En los últimos años, los árboles frutales han aumentado su interés, por la atracción del autoconsumo. Del mundo de la horticultura, han pasado a aficionados y familias urbanas que los plantan en sus jardines. Pero, su cuidado no es tarea fácil, teniendo que lidiar con bastantes inconvenientes. Los principales, las plagas de diferentes insectos y microorganismos.

 

Es imprescindible un buen plan de prevención y protección contra enfermedades, utilizando productos fitosanitarios adecuados, o recurriendo a estos mismos cuando ya se haya producido la infección, para eliminar ésta y la causa que la produce.

 

Lo primero será identificar la enfermedad y su importancia relativa. Debemos conocer cual es la enfermedad o plaga que ataca nuestro arbol o fruto. Si es necesario, recurriremos a productos fitosanitarios o fungicidas específicos, usando los más respetuosos con el medio. De lo contrario, siempre afrontaremos posibles efectos secundarios. También tendremos en cuenta cómo actúan esos productos sobre la planta, ya sean sistémicos, circulando por la savia, más efectivos, pero también más tóxicos, penetrantes, que se introducen relativamente, sin circular por la savia, o de contacto, que solo protegen la superficie y se eliminan lavándolos.

 

Evidentemente, deberemos conocer las posibles “enfermedades” de los frutales, para saber cómo atacarlas. Básicamente, encontramos males generados por hongos y bacterias, virus e insectos.

 

Existen muchos tipos de hongos, pero, generalmente su infección se manifiesta por la aparición de manchas marrones o negras en las hojas, o la presencia de moho y hojas rizadas. La mejor solución es la aplicación de fungicidas en las partes afectadas y si la gravedad es mayor, podar y evitar la propagación de esporas. Entre los fungicidas, el más universal es el de cobre, utilizado tanto en horticultura convencional como ecológica.

hoja frutal enferma
La infección por virus produce efectos reconocibles en la corteza del árbol, que tiende a cambiar de textura y para su tratamiento es frecuente utilizar un tipo de aceite sobre las hojas, que elimina insectos que provocan la infección. Las zonas ya afectadas deben ser podadas y desechadas.

 

Los insectos representan la enfermedad más temida, por lo trabajosa que resulta su erradicación. El tratamiento con insecticidas obliga a extremar las precauciones. Por ejemplo, con los insectos de suelo, normalmente en forma de gusano, los insecticidas utilizados dejan muchos residuos tóxicos. Además, por lo general los insecticidas generan resistencias, acaban con fauna útil para luchar contra especies dañinas, atacan a las abejas y eliminan a depredadores de ácaros, muy útiles para acabar con plagas como la araña roja.

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