Guía cuidados del olivo. La poda de formación en el olivo.

Guía cuidados del olivo. La poda de formación en el olivo.

Parte importante en el cuidado del olivo es la correcta utilización de las técnicas, momento y etapa en el que se ha de realizar poda. De todo esto hablaremos en esta pequeña guía que intentará ayudarle en la etapa de formación del olivo.

Gracias a la poda conseguiremos una serie de ventajas en cuanto a la consecución de un árbol de tamaño apropiado que facilite las labores, ofrezca luz y ventilación y evite el excesivo desarrollo de la parte vegetativa (ramas y hojas) en detrimiento de la producción de frutos. La mayoría de los árboles que no se podan dan frutos en años alternos o una producción menor. La poda incentiva por tanto la producción de frutos sabrosos y abundantes.

Aunque en esta guía tratamos únicamente la poda de formación, no podemos olvidarnos de la poda de producción y la poda de renovación que trataremos en posteriores artículos.

La poda de formación procurará solidez al árbol, para permitir abundantes cosechas sin agotarlo ni crear riesgo de roturas debido al exceso peso de los frutos. Será equilibrada respetando las etapas de crecimiento.  En el olivo como en cualquier árbol frutal se pueden considerar tres etapas:

  • Etapa juvenil o de formación. Se refiere al florecimiento y crecimiento de las partes vegetativas después de ser plantadas.
  • Etapa de crecimiento y producción. En esta etapa además del crecimiento nos encontramos con la dominancia de la producción. Podemos considerar proporcional el crecimiento y la formación del fruto.
  • Etapa de vejez o renovación. El crecimiento es menor y comienza un debilitamiento de la productividad.

Al olivo joven debe aplicarse una poda de formación durante los 3 o 4 primeros años. Nos limitaremos a eliminar los brotes laterales del tronco  que nacen por debajo de la cruz, así como las ramas que miran hacia el pie del árbol y a  guiar el árbol de forma libre, practicando únicamente ligeros aclareos. De este modo conseguiremos un árbol de ramas  que soporte tanto el viento como la cosecha.

Posteriormente, debe realizarse cada 3 años para ir acomodando la estructura del árbol. Para ello hay que cortar los brotes nuevos en la rama principal, sin eliminar las ramas en la parte superior de los tallos que estas constituirán las futuras ramificaciones.

Debemos procurar una copa bien iluminada permitiendo que en interior quede aireado y reciba luz. Es de suma importancia que la luz penetre en toda la copa del árbol para que el olivo pueda criar frutos vigorosos.

A través de la poda de formación decidiremos si la estructura del olivo será de corto largo o corto. Esta estructura nos permitirá en un futuro una mayor comodidad en el trabajo del árbol, así como en la recolección de la oliva. Gracias a la poda de formación, concretamente con la poda a un solo pie se facilitará la labor de recolección mecanizada en plantaciones intensivas.

¿Cuando se poda el olivo?

Debemos procurar realizar la poda lo antes posible una vez que se realice la recolección del fruto, evitando podar cuando la savia ya está en movimiento porque la dificulta la cicatrización. Es recomendable retrasar la poda en zonas de fuertes heladas.

Suele ser habitual por desconocimiento de las técnicas adecuadas realizar podas abusivas que acortan la duración y el periodo productivo

Para la realización de una poda correcta, es necesario tener en cuenta una serie de factores como: variedad, edad, marco de plantación, sistema de cultivo, fertilidad del suelo, secano o regadío, etc., adoptando la clase de poda en cada caso concreto.

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